martes, 28 de julio de 2009

Del odio

Te odio, solo así, así de simple, asi de sincero. TE ODIO.

Porque sos sencilla , porque no sos conflictiva, porque sos inteligente, te odio por no ser una bonita tonta, por no cuestionarme, por no querer cambiarme, te odio porque confiarías en mi plenamente, te odio porque me recostaría en tu hombro y me quedaría profundamente dormido sintiendo el roce de tu cabello en mi frente y te odio porque olés tan bien, te odio porque a pesar de tus penas y dudas nunca me dejás deseando una sonrisa tuya, te odio porque te reís de cuanta estupidez digo y te odio porque esa risa que te logro robar es sincera, te odio por ese lunar a un centímetro bajo tus labios, por tu cuerpo que dibuja un contorno sensual desde tu cara, tus pechos, tu cintura perfectamente definida.

Te odio por saber lo que querés, te odio porque no sos como las demás, te odio porque hablar con vos me alivia, te odio porque no siento el tiempo viéndote, te odio por lo hermosa que sos, te odio por las veces que me consolaste, te odio porque sos buena, te odio porque no te encuentro mezclada entre las estúpidas, te odio por tu piel suave, tu carisma, tu encanto, te odio porque me envicias, te odio porque tenes el equilibrio entre ser cursi y dulce, te odio poque cada vez que te digo que sos preciosa te sorprendés como si nadie más te lo dijera y me agradecés, te sonrojás..Te odio porque no puedo desearte menos, te odio porque no encuentro razón para poder odiarte, odio, odio, odio.

Te odio porque sos perfecta y no te tengo.

lunes, 13 de julio de 2009

De las rutas largas y cortas..

Esta vez se sintió mas corta, la ruta que tomaba Sebastián era el doble de larga que la del resto de sus compañeros, el autobús esquivaba una avenida por completo, de allí se bajaba Sebastián para tomar otro que lo llevase hacia adentro de su barrio en forma segura. Pero esta vez caminó por instinto, se subió sin pensar en el chofer, en la persona de al lado, en la señora tres lugares atrás hablando sola y mucho menos se preocupó en la posible presencia de "La Migra" que probablemente estaban arrestando a compatriotas en medio de una nube de confusión en la avenida paralela a donde iba moviéndose. Era de noche ya, el foco quince pasos despúes de la parada de bus se le ocurrió alumbrar esta noche, iluminó el "hood" de Sebatián dejando así su rostro negro acomplándose involuntariamente a la figura que tenia esa noche... un fantasma.

Caminó un poco más, contó 1, 2, 3, 4, 5 , 6, 7 y dió con seguridad el siguiente paso que la matemática le decía ya no sería para otro escalón, aún no estaba familiarizado con su nuevo apartamento; luego de tres intentos metió la llave en la chapa y giró, de inmediato un olor a humedad le dijo "Bienvenido a casa", notó que la luz de se colaba por una hendidura entre la ventana y la pared, este haz rebotó en el foco bañándolo de una luna que según Sebastían es la iluminación perfecta. Tiró sus zapatos y se desplomó sobre su sillón que estaba a punto de marcar tarjeta y convertirse en cama.

Miró el reloj, las 9 p.m y el tan cansado, su mente se mofó de él al tocar God Bless America en su cabeza; continuaba aún conciente con las extremidades estiradas y había veces en que se reclamaba si mismo por ser tan ingenuo. Ella, una mujer anglosajona de las que solo había visto en películas y cuya personalidad no era como el entorno aristocrático del restaurante, ella dejaba ver sus par de ojos azules cada vez que algun empleado decía su nombre y no miraba a otro lado como lo hacían los demás al considerarlos no merecedores de una vista a las pupilas, ella comprendía su cansancio y le llevaba agua cuando el fuerte verano de Los Angeles impactaba sobre el SteakHouse, el trapeador o la mopa se hacia cada vez más pesado pero ella lo hacía liviano al decirle en español defectuoso "que limpio está el piso".

El sonido era como un tren frenando sobre las vías poco lubricadas de hacía ya unos 50 años, y es que Seba se volteaba sobre su eje para acomodarse en la cama y el rechinido podria haber despertado a la mitad del edificio, se acurrucaba por que se dijo "de todas, la hija del dueño".. la hija del dueño, ni siquiera era la hija de su jefe, era la hija del dueño de todo el puto restaurante!! A veces odiaba a su cerebro, a sus hormonas por hacerle sentir tan pequeño ante tales "crushes" como le llamaban en esas tierras lejanas..

El enojo con la química de su cuerpo se le pasó al recapitular y recordar la vez en que el restaurante estaba llenísimo y una nena botó una Pepsi sobre el piso, todo el personal de limpieza incluido Sebastián estaban ocupados limpiando un desorden de un nuevo freidor inexperto, el cuerpo de Seba se conmovió al ver al a hija del dueño agarrar un trapeador y limpiar no solo una pasada sino dos, lavó el trapeador y le dió otra Pepsi a la niña; estando en Guatemala esto podría ser normal pero si habías vivido un mes rodeado del nivel de gente "caquera" que iba al restaurante, esto era prácticamente una acción heróica.

Seba se inspirba cada mañana cuando a veces ella lo miraba y le sonreía, cuando le platicó acerca de sus razones para haber dejado la universidad en Guatemala, Sebastián no veía tal interés en algún otro empleado y se derretía cuando la hacía reír por cualquier situación. Se levantaba a las 5 de la mañana desganado pero de saber que al menos vería a Kat recobraba un poco de fuerza, en la noche iba en el bus mareado por su perfume pues la escencia se sentía en sus orificios nasales todavía .

Pero hoy, hoy la había visto diferente, no era la misma y claro cualquiera se vería diferente tras unas 50 Libras de músculo de torso, así es hoy Sebastián tuvo el gusto de conocer a la pareja de Kat y la amable Kat tuvo la delicadeza de introducirlos, la mirada del stalion era como las de cualquier otro señor dueño del mundo que iba a comer allá tendió la mano para saludar y a Sebastián se le vino a la mente cuando los sacerdotes de la colonia daban la mano para que los feligreses besaran el anillo; se preguntó si el semental ese sabía algo acerca de los sacerdotes de la colonia, de Fray Bartolomé de las Casas o si sabría que físicamente siempre vemos el pasado? Se imaginó que su cuerpo tenía un mecanismo de defensa ante el sentimiento de inferioridad y esto era el motivo para tantas preguntas para sus adentros, pero a decir verdad se sentía muy superior a ese sujeto que posiblemente maneja un BMW o algo por el estilo, si hubiera sido alguien agradable con rasgos personales como los de Kat se hubiera sentido tan inferior.

De stereofuse

miércoles, 1 de julio de 2009

De la guerra abstracta

¿Por qué algunas veces cuando estamos advertidos de las consecuencias de nuestras acciones, aún asi nos importa muy poco? Son casi las tres de la mañana, en un par de horas tengo que levantarme a empezar otra vez mi semana, me estoy cayendo del sueño, y sin embargo no tengo el más mínimo deseo de irme a dormir, si lo hago, este día habrá terminado demasiado vacío para mi gusto.

La monotonía es la asesina de la creatividad, es el cáncer de la innovación y la espada del aburrimiento. No quiero que amanezca, quisiera que la oscuridad de esta habitación permaneciera por un tiempo un poco más largo hasta saciar mis penas y pensar en todo lo que quiero pensar, cada segundo que marca mi reloj estoy más cerca de tocar lo inevitable, de zambullirme en el mar de la monotonía de nuevo, sacando mi cabeza de vez en cuando para ver si logro respirar tu oxígeno. Es como sentarse a ver como la vida despacio me rebasa y yo estoy estúpidamente inmóvil.

Estoy en el valle más pronunciado que hay, bajé demasiado cuando no me importaba y hoy que quiero regresar ya no puedo subir, y lo peor de todo es que en vez de escalar y ensangrentarme las manos probando, simplemente me presto a sentarme y esperar que todo se resuelva por sí solo como todo un miserable inconsciente.

Pasan veinte minutos de las tres y el único sonido que me acompaña es el de mi reloj análogo de la sala y la melodiosa música de mi teclado, un bostezo me advierte de lo cansado que está mi cuerpo añorando las 8 horas de reposo que en esta época de mi vida parecen tan utópicas.

Son las tres y media y un pensamiento choca a mi cabeza, “yo pienso demasiado” y analizando completamente la frase concluyo que es cierto, no se si el mundo que duerme a mi alrededor lo hace, no se si tú lo haces y a veces creo que en vez de ser un don es una maldición. Yo no estoy a un nivel superior de los demás y mucho menos a uno inferior, es sólo que tengo esta característica que algunas veces se confunde en una saturación de paranoia e ilusiones desatadas que concluyen en un dolor inexplicable, si me ponés a escoger uno de los dos estados sinceramente prefiero la paranoia.

La paranoia te mata lentamente mientras que las ilusiones son como un depredador de los más expertos, te atrae con los regalos mas preciados, te deleita, te ensalza y cuando menos lo crees te golpea tan fuerte que ni te das cuenta, al día siguiente ya estas siendo devorado y no son dientes los que se incrustan en tu piel son tus propias ilusiones astrales las que te están comiendo y recapacitás concluyendo que todo esto no es más que un suicidio.

Sigo el flujo de mis excesos mentales y llegó a una palabra obligatoriamente, APATÍA; y es que era obligatorio porque suelo analizar extremos. ¿Será que se puede ser inmune a las ilusiones macabras? Si se puede, pero el costo es demasiado alto. Sentir nada es una emoción al final de todo; pero ¿que tal si pudiésemos escoger en qué casos sentimos apatía y en cuales no? ¿Habríamos llegado a algo importante? No lo creo, dicen que Kurt Cobain murió no de un balazo sino de apatía, si el se mató o no, eso no importa pero el hombre sentía apatía y ¿era feliz? No lo creo.

Algunas veces deseé ser todo lo insensible que puedo ser, y a decir verdad es una solución efímera y cobarde, además soy humano. Así es, soy humano con ilusiones, emociones, apatía y empatía. Paro por un momento y veo como mis problemas son tan pequeños en comparación con otros, siento que nosotros buscamos siempre un defecto a algo que es perfectamente funcional como mi rutina la que odio tanto.

Todo este despilfarro de pensamientos se interrumpe con una imagen, hasta hace 4 segundos todo lo que escribí me pareció bastante acertado y acá 6 segundos después veo como los párrafos anteriores que releo se van al demonio, trato de encontrarle una explicación un tanto científica a lo que es ser un humano y comportarme como tal, ¡que tonto soy! Se puede encontrar explicación para todo menos a lo que sucede debajo de mi cráneo y mi piel y no es precisamente el metabolismo.

Asi es, la imagen es la tuya y me dice claramente: No seas apático, y ¿cómo ser apático con una imagen como la tuya?.. es casi imposible, si todo fuese superficial y falso créeme que diría lo contrario.

Y es que tu persona y la calma son tan redundantes como un auto-suicidio y una verdad real. Me consuelo con la idea de mi cabeza en tu hombro, mis brazos rodeándote fuerte, tu cabello en mi mejilla. La postal de tu cuerpo que además de transmitirme esa calma y paz que me llena, está en un punto en donde las palabras quedan cortas, es un centro que emana una sensualidad increíble que despierta hasta el más leve de mis sentidos que me hace querer sentirte sin descanso.

Pero lo más importante es que dentro de tu figura, está una persona que me hace superar mis miedos, me dice que no estoy perdido, me hace pisar tierra firme y percibir un calor distinto similar al que produce el entrar a casa huyendo de la despiadada lluvia de afuera.

Me dan ganas de aferrarme a ti como si el día de mañana ya no fueras a estar y es que no quiero soltarte nunca! Acá contigo es en donde creo pertenecer y no en esta oscuridad que en ocasiones funciona como mi refugio.

Duermo tranquilo y con una sonrisa ingenua en mi boca, sin embargo no soy tan tonto porque aún en lo profundo de mis sueño pienso: “Puede que peque de conformista, pero ¿qué hago?, me ayuda a dormir, me relaja, me nutre y todo esto a pesar de mi sana conciencia de lo que es real..... Si pudiera abrazarte, tocarte, sentirte al menos una vez…

jueves, 18 de junio de 2009

Del lóbulo temporal y el ciclo del agua

El contacto de mi meñique al masajear mi adolorida nuca me lo dijo, tenía las orejas frías; suspiré como quejándome de tener que salir esa tarde en específico, habían pasado ya tres días en los cuales el calor había prevalecido como invadiendo terreno del invierno y tarde o temprano sabía yo que se iba a vengar, pero, ¿por qué hoy? Hoy que me quería quedar durmiendo hoy que se sentía "eso" en el aire, salí de mi casa y al colocarme mi suéter supe que sí, definitivamente "eso" estaba tan perceptible como la misma agua que iba a estar a punto de caer, un frío nacido en el esternón se expandió por las costillas y se liberó a través de mis brazos acompañado por una ventisca que me heló las piernas, pero únicamente de la rodilla hacia abajo y me di cuenta que siempre era de esa manera, de la rodilla hacia abajo; esa maldita ventisca no podía congelarte parejo.

Al alcanzar la manecilla de la portezuela se venció la poca permeabilidad que ofrecía mi suéter de tela lo que provocaría la percepción de una gota fría tres centímetros bajo mi hombro; ya dentro del refugio que me ofrecía el carro escuché el sonido arrullador de las gotas cayendo sobre el aluminio, el ronroneo del motor y del frío casi perfecto que hacía afuera, aquel que únicamente es perfecto cuando estás en tu cuarto con una taza de chocolate, tu poncho y un libro, o bien cualquier película pirata que si sale mala, no importa solo pagaste 10 pesos.

Hoy no quiero escuchar el radio, no quiero escuchar a Lady Gaga decir que él no puede leer su cara de póker, quiero escuchar a mi lóbulo temporal o al neocórtex si nos ponemos quisquillosos, así estaba lloviendo cuando estando en el colegio canté a todo pulmón el disco completo de Green Day, así llovía cuando hablaba con ella por teléfono, así llovía durante aquel partido que no pudimos ganar y que luego de una rueda de insultos solo nos vimos a la cara y pensamos "¿Qué pizados?" ¿Por qué ahora las tardes no son así? ¿Por qué ahora estoy varado en el periférico sudando de la ansiedad de salir de esa maldita cola? ¿Y por qué no estoy cantando, insultándome con mi mejor amigo o en mi cama leyendo cualquier babosada? Por "eso" es que no quería que fuera hoy asi, que hubiera preferido un calor desgraciado sólo hoy, ¡por "eso" es que debí a escuchar a esa prostituta elegante decirme que él (quien quiera que sea) no puede leer su maldita cara de póker!

Cuando la nostalgia se encontró con la ira salió algo interesante, una sonrisa; en cinco años cuando esten cayendo unos pijazos de agua querré poner Poker Face y recordarme de aquella tarde donde estaba en una gran cola frente a Novicentro, qué tiempos aquellos.

sábado, 13 de junio de 2009

Del instinto, pertenencias y otros cuentos..

Alguien preguntó la hora, las doce menos cuarto; vi el reloj frente a mi involuntariamente como para confirmar lo que la otra persona habia dicho, luego del frenesí de abrazos y felicitaciones salí a ver los famosos skyfire cortesía de mis vecinos de enfrente; me perdí un momento en las lucitas de colores y justo allí sentí por primera vez lo que es el instinto, de forma abrupta giré mi cuello 50 grados y divisé una figura sombría de baja estatura, no me sorprendió que estuviera alli sino la forma perfecta de emular aquellas sombras de las películas donde no se quiere rebelar la identidad del villano.

Sus zapatos eran de piel con rayones evidentes en la punta y pensé que estaban diseños para durar ignorando completamente el confórt, calcetines café de "vestir", pantaloneta azul y un suéter que de no ser por el centro gris sería del mismo color. Me di cuenta que él ni siquera sabía que yo lo estaba viendo, estaba completamente perdido en el cielo temporalmente rosa.
Nanosegundos después identifiqué a William, mi vecino de once años cuya mirada estaba fija en el simple e insulso espectáculo que se desarrollaba unos 20 metros sobre su cabeza, no hablaba, no respiraba y tenía una sonrisa que me pareció tan ingénua que se me hizo un nudo en la garganta, bajé la mirada y vi mis nuevos tenis sumergiéndome en mis enredaderas y espinas...

Hace un mes accedí a la insistencia de mi papá a pintar el frente de la casa, en medio de la tarea asignada vi a William salir de la lámina que hacía las funciones de puerta de su casa y me dijo "vos, a mi me gusta pintar, te voy a ayudar" Medio le dije como se hacía y al cabo de un rato le agarró la onda por completo, pero vi en su cara que de verdad disfrutaba lo que hacía, sonría todo el tiempo, rompiendo el silencio posiblemente generado por su concentración me preguntó "¿Qué vas a hacer para navidad?" Lo mismo del año pasado le dije, "comer donde mi abuela y estar con mis papas, etc..vos?".."yo, dormir, todo el mundo se duerme en mi casa.."

La mano de mi papá me transportó otra vez a la frontera del 24 y 25 de diciembre, vi a William y no supe qué hacer, pensé en invitarlo a pasar, a comer con nosotros pero cuando tomé aliento...se cerró la lámina.

Días despúes caminaba por una calle completamente deshabitada, el no recordar cómo llegué alli me sugirió que estaba soñando "Posiblemente" dijo la voz de un anciano atrás de mi, fui con él y me senté, extrañamente lo único que recordaba era a William y mi incapacidad por ayudarlo, pero el viejo se me adelantó y me dijo "¿Extrañas ir al club campestre y jugar golf?" y le respondí que jamás había ido a tal lugar a hacer tal cosa, a lo que me dijo "Deplano te sentís triste" Respondí que no, que por qué iba a sentirme triste si tenía el campo de fut de la colonia y me dijo "si, te he visto jugar, dándole patadas a una pelota para que entre a un hoyo, te divertís de una forma tan ingenua".

Desperté.

De enredaderas y espinas

Enredaderas y espinas, las enredaderas son cadenas naturales que se aferran a otros cuerpos y bajo el punto de vista de un posible observador no se encuentra dónde comienza y dónde termina, es una confusión que enmaraña y que desgasta a quién tratare de seguir la secuencia de su cuerpo; las espinas, mecanismo de defensa.De las enredaderas y espinas bajo mi cráneo...