El contacto de mi meñique al masajear mi adolorida nuca me lo dijo, tenía las orejas frías; suspiré como quejándome de tener que salir esa tarde en específico, habían pasado ya tres días en los cuales el calor había prevalecido como invadiendo terreno del invierno y tarde o temprano sabía yo que se iba a vengar, pero, ¿por qué hoy? Hoy que me quería quedar durmiendo hoy que se sentía "eso" en el aire, salí de mi casa y al colocarme mi suéter supe que sí, definitivamente "eso" estaba tan perceptible como la misma agua que iba a estar a punto de caer, un frío nacido en el esternón se expandió por las costillas y se liberó a través de mis brazos acompañado por una ventisca que me heló las piernas, pero únicamente de la rodilla hacia abajo y me di cuenta que siempre era de esa manera, de la rodilla hacia abajo; esa maldita ventisca no podía congelarte parejo.
Al alcanzar la manecilla de la portezuela se venció la poca permeabilidad que ofrecía mi suéter de tela lo que provocaría la percepción de una gota fría tres centímetros bajo mi hombro; ya dentro del refugio que me ofrecía el carro escuché el sonido arrullador de las gotas cayendo sobre el aluminio, el ronroneo del motor y del frío casi perfecto que hacía afuera, aquel que únicamente es perfecto cuando estás en tu cuarto con una taza de chocolate, tu poncho y un libro, o bien cualquier película pirata que si sale mala, no importa solo pagaste 10 pesos.
Hoy no quiero escuchar el radio, no quiero escuchar a Lady Gaga decir que él no puede leer su cara de póker, quiero escuchar a mi lóbulo temporal o al neocórtex si nos ponemos quisquillosos, así estaba lloviendo cuando estando en el colegio canté a todo pulmón el disco completo de Green Day, así llovía cuando hablaba con ella por teléfono, así llovía durante aquel partido que no pudimos ganar y que luego de una rueda de insultos solo nos vimos a la cara y pensamos "¿Qué pizados?" ¿Por qué ahora las tardes no son así? ¿Por qué ahora estoy varado en el periférico sudando de la ansiedad de salir de esa maldita cola? ¿Y por qué no estoy cantando, insultándome con mi mejor amigo o en mi cama leyendo cualquier babosada? Por "eso" es que no quería que fuera hoy asi, que hubiera preferido un calor desgraciado sólo hoy, ¡por "eso" es que debí a escuchar a esa prostituta elegante decirme que él (quien quiera que sea) no puede leer su maldita cara de póker!
Cuando la nostalgia se encontró con la ira salió algo interesante, una sonrisa; en cinco años cuando esten cayendo unos pijazos de agua querré poner Poker Face y recordarme de aquella tarde donde estaba en una gran cola frente a Novicentro, qué tiempos aquellos.
jueves, 18 de junio de 2009
sábado, 13 de junio de 2009
Del instinto, pertenencias y otros cuentos..
Alguien preguntó la hora, las doce menos cuarto; vi el reloj frente a mi involuntariamente como para confirmar lo que la otra persona habia dicho, luego del frenesí de abrazos y felicitaciones salí a ver los famosos skyfire cortesía de mis vecinos de enfrente; me perdí un momento en las lucitas de colores y justo allí sentí por primera vez lo que es el instinto, de forma abrupta giré mi cuello 50 grados y divisé una figura sombría de baja estatura, no me sorprendió que estuviera alli sino la forma perfecta de emular aquellas sombras de las películas donde no se quiere rebelar la identidad del villano.
Sus zapatos eran de piel con rayones evidentes en la punta y pensé que estaban diseños para durar ignorando completamente el confórt, calcetines café de "vestir", pantaloneta azul y un suéter que de no ser por el centro gris sería del mismo color. Me di cuenta que él ni siquera sabía que yo lo estaba viendo, estaba completamente perdido en el cielo temporalmente rosa. Nanosegundos después identifiqué a William, mi vecino de once años cuya mirada estaba fija en el simple e insulso espectáculo que se desarrollaba unos 20 metros sobre su cabeza, no hablaba, no respiraba y tenía una sonrisa que me pareció tan ingénua que se me hizo un nudo en la garganta, bajé la mirada y vi mis nuevos tenis sumergiéndome en mis enredaderas y espinas...
Hace un mes accedí a la insistencia de mi papá a pintar el frente de la casa, en medio de la tarea asignada vi a William salir de la lámina que hacía las funciones de puerta de su casa y me dijo "vos, a mi me gusta pintar, te voy a ayudar" Medio le dije como se hacía y al cabo de un rato le agarró la onda por completo, pero vi en su cara que de verdad disfrutaba lo que hacía, sonría todo el tiempo, rompiendo el silencio posiblemente generado por su concentración me preguntó "¿Qué vas a hacer para navidad?" Lo mismo del año pasado le dije, "comer donde mi abuela y estar con mis papas, etc..vos?".."yo, dormir, todo el mundo se duerme en mi casa.."
La mano de mi papá me transportó otra vez a la frontera del 24 y 25 de diciembre, vi a William y no supe qué hacer, pensé en invitarlo a pasar, a comer con nosotros pero cuando tomé aliento...se cerró la lámina.
Días despúes caminaba por una calle completamente deshabitada, el no recordar cómo llegué alli me sugirió que estaba soñando "Posiblemente" dijo la voz de un anciano atrás de mi, fui con él y me senté, extrañamente lo único que recordaba era a William y mi incapacidad por ayudarlo, pero el viejo se me adelantó y me dijo "¿Extrañas ir al club campestre y jugar golf?" y le respondí que jamás había ido a tal lugar a hacer tal cosa, a lo que me dijo "Deplano te sentís triste" Respondí que no, que por qué iba a sentirme triste si tenía el campo de fut de la colonia y me dijo "si, te he visto jugar, dándole patadas a una pelota para que entre a un hoyo, te divertís de una forma tan ingenua".
Desperté.
Sus zapatos eran de piel con rayones evidentes en la punta y pensé que estaban diseños para durar ignorando completamente el confórt, calcetines café de "vestir", pantaloneta azul y un suéter que de no ser por el centro gris sería del mismo color. Me di cuenta que él ni siquera sabía que yo lo estaba viendo, estaba completamente perdido en el cielo temporalmente rosa. Nanosegundos después identifiqué a William, mi vecino de once años cuya mirada estaba fija en el simple e insulso espectáculo que se desarrollaba unos 20 metros sobre su cabeza, no hablaba, no respiraba y tenía una sonrisa que me pareció tan ingénua que se me hizo un nudo en la garganta, bajé la mirada y vi mis nuevos tenis sumergiéndome en mis enredaderas y espinas...
Hace un mes accedí a la insistencia de mi papá a pintar el frente de la casa, en medio de la tarea asignada vi a William salir de la lámina que hacía las funciones de puerta de su casa y me dijo "vos, a mi me gusta pintar, te voy a ayudar" Medio le dije como se hacía y al cabo de un rato le agarró la onda por completo, pero vi en su cara que de verdad disfrutaba lo que hacía, sonría todo el tiempo, rompiendo el silencio posiblemente generado por su concentración me preguntó "¿Qué vas a hacer para navidad?" Lo mismo del año pasado le dije, "comer donde mi abuela y estar con mis papas, etc..vos?".."yo, dormir, todo el mundo se duerme en mi casa.."
La mano de mi papá me transportó otra vez a la frontera del 24 y 25 de diciembre, vi a William y no supe qué hacer, pensé en invitarlo a pasar, a comer con nosotros pero cuando tomé aliento...se cerró la lámina.
Días despúes caminaba por una calle completamente deshabitada, el no recordar cómo llegué alli me sugirió que estaba soñando "Posiblemente" dijo la voz de un anciano atrás de mi, fui con él y me senté, extrañamente lo único que recordaba era a William y mi incapacidad por ayudarlo, pero el viejo se me adelantó y me dijo "¿Extrañas ir al club campestre y jugar golf?" y le respondí que jamás había ido a tal lugar a hacer tal cosa, a lo que me dijo "Deplano te sentís triste" Respondí que no, que por qué iba a sentirme triste si tenía el campo de fut de la colonia y me dijo "si, te he visto jugar, dándole patadas a una pelota para que entre a un hoyo, te divertís de una forma tan ingenua".
Desperté.
De enredaderas y espinas
Enredaderas y espinas, las enredaderas son cadenas naturales que se aferran a otros cuerpos y bajo el punto de vista de un posible observador no se encuentra dónde comienza y dónde termina, es una confusión que enmaraña y que desgasta a quién tratare de seguir la secuencia de su cuerpo; las espinas, mecanismo de defensa.De las enredaderas y espinas bajo mi cráneo...
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