Alguien preguntó la hora, las doce menos cuarto; vi el reloj frente a mi involuntariamente como para confirmar lo que la otra persona habia dicho, luego del frenesí de abrazos y felicitaciones salí a ver los famosos skyfire cortesía de mis vecinos de enfrente; me perdí un momento en las lucitas de colores y justo allí sentí por primera vez lo que es el instinto, de forma abrupta giré mi cuello 50 grados y divisé una figura sombría de baja estatura, no me sorprendió que estuviera alli sino la forma perfecta de emular aquellas sombras de las películas donde no se quiere rebelar la identidad del villano.
Sus zapatos eran de piel con rayones evidentes en la punta y pensé que estaban diseños para durar ignorando completamente el confórt, calcetines café de "vestir", pantaloneta azul y un suéter que de no ser por el centro gris sería del mismo color. Me di cuenta que él ni siquera sabía que yo lo estaba viendo, estaba completamente perdido en el cielo temporalmente rosa. Nanosegundos después identifiqué a William, mi vecino de once años cuya mirada estaba fija en el simple e insulso espectáculo que se desarrollaba unos 20 metros sobre su cabeza, no hablaba, no respiraba y tenía una sonrisa que me pareció tan ingénua que se me hizo un nudo en la garganta, bajé la mirada y vi mis nuevos tenis sumergiéndome en mis enredaderas y espinas...
Hace un mes accedí a la insistencia de mi papá a pintar el frente de la casa, en medio de la tarea asignada vi a William salir de la lámina que hacía las funciones de puerta de su casa y me dijo "vos, a mi me gusta pintar, te voy a ayudar" Medio le dije como se hacía y al cabo de un rato le agarró la onda por completo, pero vi en su cara que de verdad disfrutaba lo que hacía, sonría todo el tiempo, rompiendo el silencio posiblemente generado por su concentración me preguntó "¿Qué vas a hacer para navidad?" Lo mismo del año pasado le dije, "comer donde mi abuela y estar con mis papas, etc..vos?".."yo, dormir, todo el mundo se duerme en mi casa.."
La mano de mi papá me transportó otra vez a la frontera del 24 y 25 de diciembre, vi a William y no supe qué hacer, pensé en invitarlo a pasar, a comer con nosotros pero cuando tomé aliento...se cerró la lámina.
Días despúes caminaba por una calle completamente deshabitada, el no recordar cómo llegué alli me sugirió que estaba soñando "Posiblemente" dijo la voz de un anciano atrás de mi, fui con él y me senté, extrañamente lo único que recordaba era a William y mi incapacidad por ayudarlo, pero el viejo se me adelantó y me dijo "¿Extrañas ir al club campestre y jugar golf?" y le respondí que jamás había ido a tal lugar a hacer tal cosa, a lo que me dijo "Deplano te sentís triste" Respondí que no, que por qué iba a sentirme triste si tenía el campo de fut de la colonia y me dijo "si, te he visto jugar, dándole patadas a una pelota para que entre a un hoyo, te divertís de una forma tan ingenua".
Desperté.
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q lindo... De cierta forma todos somos ingenuos en algun momento, pero esos son los mometos en donde somos mas sinceros e inosentes.
ResponderEliminarxoxo
bye