miércoles, 1 de julio de 2009

De la guerra abstracta

¿Por qué algunas veces cuando estamos advertidos de las consecuencias de nuestras acciones, aún asi nos importa muy poco? Son casi las tres de la mañana, en un par de horas tengo que levantarme a empezar otra vez mi semana, me estoy cayendo del sueño, y sin embargo no tengo el más mínimo deseo de irme a dormir, si lo hago, este día habrá terminado demasiado vacío para mi gusto.

La monotonía es la asesina de la creatividad, es el cáncer de la innovación y la espada del aburrimiento. No quiero que amanezca, quisiera que la oscuridad de esta habitación permaneciera por un tiempo un poco más largo hasta saciar mis penas y pensar en todo lo que quiero pensar, cada segundo que marca mi reloj estoy más cerca de tocar lo inevitable, de zambullirme en el mar de la monotonía de nuevo, sacando mi cabeza de vez en cuando para ver si logro respirar tu oxígeno. Es como sentarse a ver como la vida despacio me rebasa y yo estoy estúpidamente inmóvil.

Estoy en el valle más pronunciado que hay, bajé demasiado cuando no me importaba y hoy que quiero regresar ya no puedo subir, y lo peor de todo es que en vez de escalar y ensangrentarme las manos probando, simplemente me presto a sentarme y esperar que todo se resuelva por sí solo como todo un miserable inconsciente.

Pasan veinte minutos de las tres y el único sonido que me acompaña es el de mi reloj análogo de la sala y la melodiosa música de mi teclado, un bostezo me advierte de lo cansado que está mi cuerpo añorando las 8 horas de reposo que en esta época de mi vida parecen tan utópicas.

Son las tres y media y un pensamiento choca a mi cabeza, “yo pienso demasiado” y analizando completamente la frase concluyo que es cierto, no se si el mundo que duerme a mi alrededor lo hace, no se si tú lo haces y a veces creo que en vez de ser un don es una maldición. Yo no estoy a un nivel superior de los demás y mucho menos a uno inferior, es sólo que tengo esta característica que algunas veces se confunde en una saturación de paranoia e ilusiones desatadas que concluyen en un dolor inexplicable, si me ponés a escoger uno de los dos estados sinceramente prefiero la paranoia.

La paranoia te mata lentamente mientras que las ilusiones son como un depredador de los más expertos, te atrae con los regalos mas preciados, te deleita, te ensalza y cuando menos lo crees te golpea tan fuerte que ni te das cuenta, al día siguiente ya estas siendo devorado y no son dientes los que se incrustan en tu piel son tus propias ilusiones astrales las que te están comiendo y recapacitás concluyendo que todo esto no es más que un suicidio.

Sigo el flujo de mis excesos mentales y llegó a una palabra obligatoriamente, APATÍA; y es que era obligatorio porque suelo analizar extremos. ¿Será que se puede ser inmune a las ilusiones macabras? Si se puede, pero el costo es demasiado alto. Sentir nada es una emoción al final de todo; pero ¿que tal si pudiésemos escoger en qué casos sentimos apatía y en cuales no? ¿Habríamos llegado a algo importante? No lo creo, dicen que Kurt Cobain murió no de un balazo sino de apatía, si el se mató o no, eso no importa pero el hombre sentía apatía y ¿era feliz? No lo creo.

Algunas veces deseé ser todo lo insensible que puedo ser, y a decir verdad es una solución efímera y cobarde, además soy humano. Así es, soy humano con ilusiones, emociones, apatía y empatía. Paro por un momento y veo como mis problemas son tan pequeños en comparación con otros, siento que nosotros buscamos siempre un defecto a algo que es perfectamente funcional como mi rutina la que odio tanto.

Todo este despilfarro de pensamientos se interrumpe con una imagen, hasta hace 4 segundos todo lo que escribí me pareció bastante acertado y acá 6 segundos después veo como los párrafos anteriores que releo se van al demonio, trato de encontrarle una explicación un tanto científica a lo que es ser un humano y comportarme como tal, ¡que tonto soy! Se puede encontrar explicación para todo menos a lo que sucede debajo de mi cráneo y mi piel y no es precisamente el metabolismo.

Asi es, la imagen es la tuya y me dice claramente: No seas apático, y ¿cómo ser apático con una imagen como la tuya?.. es casi imposible, si todo fuese superficial y falso créeme que diría lo contrario.

Y es que tu persona y la calma son tan redundantes como un auto-suicidio y una verdad real. Me consuelo con la idea de mi cabeza en tu hombro, mis brazos rodeándote fuerte, tu cabello en mi mejilla. La postal de tu cuerpo que además de transmitirme esa calma y paz que me llena, está en un punto en donde las palabras quedan cortas, es un centro que emana una sensualidad increíble que despierta hasta el más leve de mis sentidos que me hace querer sentirte sin descanso.

Pero lo más importante es que dentro de tu figura, está una persona que me hace superar mis miedos, me dice que no estoy perdido, me hace pisar tierra firme y percibir un calor distinto similar al que produce el entrar a casa huyendo de la despiadada lluvia de afuera.

Me dan ganas de aferrarme a ti como si el día de mañana ya no fueras a estar y es que no quiero soltarte nunca! Acá contigo es en donde creo pertenecer y no en esta oscuridad que en ocasiones funciona como mi refugio.

Duermo tranquilo y con una sonrisa ingenua en mi boca, sin embargo no soy tan tonto porque aún en lo profundo de mis sueño pienso: “Puede que peque de conformista, pero ¿qué hago?, me ayuda a dormir, me relaja, me nutre y todo esto a pesar de mi sana conciencia de lo que es real..... Si pudiera abrazarte, tocarte, sentirte al menos una vez…

4 comentarios:

  1. cuando estamos advertidos es cuando más queremos probarlo. ¿No crees? por que sin eso, sin experimentar, sin dejarte ir, sin sentir lo que te rodea y en breves segundos sentir lo que siente la otra persona, en ese preciso momento vives. Estas viviendo y te das cuenta, por eso te aferras. Para luego olvidarlo todo en los sueños.

    ResponderEliminar
  2. en funcion de lo que dijiste, no he vivido, estoy muerto.. y en mis sueños me aferro a lo que puede ser y no será y no a lo que fue y se olvidará; estamos en contraste

    ResponderEliminar
  3. Pero estando advertidos y no tenés lugar a donde dejarte ir, a donde vas?, me dejo ir y chocar contra qué? nadie! y si hay alguien.. en breves segundos veo que la otra persona piensa 34641665 cosas diferentes a lo que yo estoy pensando si es que esta otra persona existe.

    Pero tenés toda la razón, me imagino que soy alguien que rompió la estadística para bien o para mal y mientras tanto mi experimento sigue en stand by...

    ResponderEliminar