Abrí los ojos lentamente, estaba desorientado, había perdido noción del tiempo y no sabía cuanto había dormido ya. Vi como una luz débil se colaba por debajo de la puerta de la habitación adornando como una pincelada de claridad la oscuridad tan relajante que me abrazaba, al ver esa luz me alarmé ¿todavía estabas allí?
Con los ojos entreabirtos busqué mi teléfono y confirmé que habían pasado ya dos horas desde que te besé y dije "Buena noche linda, no te acostés muy tarde". Palpando los alrededores finalmente logré ponerme unas sandalias y silenciosamente salí de la habitación.
Discretamente me sostuve contra el marco de la puerta que poco le faltaba para estar cerrada, ese pequeño espacio me sirvió para contemplarte; estabas allí tan concentrada que hubiese sido un pecado mío irte a interrumpir, tus ojos denotaban cansancio, tu boca desesperación y sin embargo te veías divina.
Tu pelo recogido hacia arriba por un gancho, a excepción de un mechón rebelde que caía ondulado sobre una pata de tus lentes , y detrás de ellos, tus ojos cansados de leer se veían exhaustos y suceptibles, Tus labios secos cerrados rompían la monotonía al moverse continua e involuntariamente, ¿Sabés que tenés esa costumbre? contorsionas tus labios cuando te concentrás. Pero, ¿Sabés cuál es mi favorita? Me fascina cuando te mordes el labio inferior y poco a poco lo vas liberando de tus dientes.
Tus manos delicadas masajean tu nuca, que me imagino, te ha de doler un poco; no me ofrecí a darte un masaje porque no quería romper la naturalidad del momento; tu escote improvisado a consecuencia del calor y tus constantes cambios de postura adornaba tu figura.
Con el mínimo de ruido posible regresé a la cama y me guardé la imagen de tu mechón ondulado cayendo sobre tus lentes, tus dientes recorriendo suavemente tu labio inferior y tu escote inventado en tu blusa; me quedé con esa imagen hasta que perdí la conciencia.
Bajo esta carta encontrarás tu desayuno ligero de siempre (esta vez dejé limpia la cocina y no se quemó nada, no te preocupes). Éxitos en tu examen.
miércoles, 21 de abril de 2010
jueves, 8 de abril de 2010
De las luciérnagas vivas que dijeron estar muertas..
Bajo el terrible manto de la ceguera temporal por tu partida me perdí en mis lamentos, cerrando tanto los ojos que sin querer me incursioné en lo abstracto, en la jungla que a veces, cuando está calmada, le llamo mente.
Al abrir mis párpados nuevamente vi mi pie descalzo sobre tierra árida rojiza que cubría todo el suelo excepto por pedazos agonizantes de grama que retaban la naturaleza del sitio. En el lugar se respiraba aquel olor a muerte y dolor, la tierra quemaba contra las plantas de mis pies provocando que apresurara mi paso.
Avancé muerto de miedo al no saber que encontrar en ese espacio extraño y lúgubre; por instinto vi sobre mi hombro hacia atrás y me aterré al ver una figura plateada y negra que venía en dirección a mí con zancadas enormes! Corrí lo más rápido que mis pies descalzos permitían, la figura no se rendía y mi aliento se agotaba poco a poco. Ahora ya escuchaba pasos acompañados por fuertes sonidos metálicos que se acercaban hacia mí; había llegado al punto en dónde me iba a dejar atrapar por ese ser, que sin duda, me quería muerto; al final aflojé las piernas, y caí rodando, aparentemente estaba sobre una colina. Abrí los ojos ya estando al pie de aquel accidente geográfico que me había salvado la vida y caminé.
Cuatro pasos después escuché un ruido agudo y ensordecedor como dos metales rozando luego de un tremendo impacto, apreté los dientes ante los nervios que esa acción me produjo y una enorme espada en forma de T cayó a mi lado, lo que observé delante mío me dejó sin palabras.
Una criatura decrépita, vieja, con ojos desorbitados, dientes amarillentos y cabello largo y escazo vestida con una túnica negra adornada con una letra D sobre su pecho sostenía una espada larga y pesada que apuntaba directamente hacia el cuello de un caballero fornido y elegante, envestido con una armadura plateada brillante cuyo rostro era cubierto con su casco el cual tenía grabada la letra F sobre la sien, este último se encontraba tendido sobre el suelo ya prácticamente derrotado, fue allí cuando tomé una decisión trascendental.
Tomé la espada en forma de T y me acerqué a la criatura que se sorprendió al verme tanto como yo por mi valentía momentánea, fingí una embestida poderasa sobre mi enemigo que no tuvo opción más que descuidar al caballero y defenderse contra mi potencial ataque, en el momento justo lancé la gran T hacia el caballero que para ese momento ya se encontraba corriendo en mi dirección sabiendo que yo no derrotaría al adversario solo, el guerrero de la F la tomó hábilmente y atravesó el estómago de la temible criatura que me acechaba; por alguna extraña razón esa cosa sonreía y podría jurar haber escuchado una carcajada antes de que cayera sin vida al suelo, de inmediato sentí algo cálido bajar sobre mi pecho, la figura demoníaca me había herido el corazón de gravedad.
Mareado y desconcertado me arrodillé y vi cómo la figura negra y plateada que había visto desde el principio me había encontrado y corría colina abajo dispuesta a matarme, pude escuchar los pasos haciéndose cada vez más pesados y el último sonido que escucharía en mi vida sería el de metal cortando el aire; en ese instante una F en cursiva se formó en mi mente recordando al caballero fornido de antes, el metal que había cortado el aire era el de la espada T bloqueando el ataque de mi nuevo enemigo.
Ambos caballeros batallaron, el que me quería hacer daño era más delgado que el de la F, sin embargo sus armaduras eran similares excepto por el casco de mi perseguidor el cual era negro con una H en la sien acompañado con una máscara que bloqueaba por completo los ojos del portador , y una enorme P sobre el pecho.
Vi como F atravesaba varias veces al otro sujeto, pero éste resistía todos los golpes que se le propinaban hasta que finalmente F lanzó un espadazo certero contra la cabeza del enemigo, creí que lo había decapitado, sin embargo lo que vi fue únicamente su casco negro volar por los aires, puesto que una cabellera castaño oscura se liberaba sobre los hombros de P, era una mujer hermosa, bella en todo sentido con rasgos delicados cuya piel era evidentemente tersa. Su sonrisa era hipnotizante a la vez que transmitía dulzura.
P se dirigió hacia el lugar en dónde yo había huído mientras combatían, pero ahora yo no corría, me cautivaba su belleza y me quedé estático. Llegó hacia mí, asintió y luego movió la cabeza en dirección hacia F que se veía a unos seis metros, ambos caminamos en esa dirección, ella iba atrás de mí y yo unos pasos adelante. Noté cómo la herida que me había hecho D se sanaba a medida que me acercaba a F, algo que parecía imposible unos minutos antes.
Pensé que si me preguntaban por mi sueño más extraño respondería:
"Le di Tiempo al Futuro para matar el Dolor, filtré los Horrores del Pasado para quedarme con lo más bello. El Dolor y el Horror son asesinos, pero el Futuro nunca esta de su lado, es más te cura mientras te le aproximas"
Al abrir mis párpados nuevamente vi mi pie descalzo sobre tierra árida rojiza que cubría todo el suelo excepto por pedazos agonizantes de grama que retaban la naturaleza del sitio. En el lugar se respiraba aquel olor a muerte y dolor, la tierra quemaba contra las plantas de mis pies provocando que apresurara mi paso.
Avancé muerto de miedo al no saber que encontrar en ese espacio extraño y lúgubre; por instinto vi sobre mi hombro hacia atrás y me aterré al ver una figura plateada y negra que venía en dirección a mí con zancadas enormes! Corrí lo más rápido que mis pies descalzos permitían, la figura no se rendía y mi aliento se agotaba poco a poco. Ahora ya escuchaba pasos acompañados por fuertes sonidos metálicos que se acercaban hacia mí; había llegado al punto en dónde me iba a dejar atrapar por ese ser, que sin duda, me quería muerto; al final aflojé las piernas, y caí rodando, aparentemente estaba sobre una colina. Abrí los ojos ya estando al pie de aquel accidente geográfico que me había salvado la vida y caminé.
Cuatro pasos después escuché un ruido agudo y ensordecedor como dos metales rozando luego de un tremendo impacto, apreté los dientes ante los nervios que esa acción me produjo y una enorme espada en forma de T cayó a mi lado, lo que observé delante mío me dejó sin palabras.
Una criatura decrépita, vieja, con ojos desorbitados, dientes amarillentos y cabello largo y escazo vestida con una túnica negra adornada con una letra D sobre su pecho sostenía una espada larga y pesada que apuntaba directamente hacia el cuello de un caballero fornido y elegante, envestido con una armadura plateada brillante cuyo rostro era cubierto con su casco el cual tenía grabada la letra F sobre la sien, este último se encontraba tendido sobre el suelo ya prácticamente derrotado, fue allí cuando tomé una decisión trascendental.
Tomé la espada en forma de T y me acerqué a la criatura que se sorprendió al verme tanto como yo por mi valentía momentánea, fingí una embestida poderasa sobre mi enemigo que no tuvo opción más que descuidar al caballero y defenderse contra mi potencial ataque, en el momento justo lancé la gran T hacia el caballero que para ese momento ya se encontraba corriendo en mi dirección sabiendo que yo no derrotaría al adversario solo, el guerrero de la F la tomó hábilmente y atravesó el estómago de la temible criatura que me acechaba; por alguna extraña razón esa cosa sonreía y podría jurar haber escuchado una carcajada antes de que cayera sin vida al suelo, de inmediato sentí algo cálido bajar sobre mi pecho, la figura demoníaca me había herido el corazón de gravedad.
Mareado y desconcertado me arrodillé y vi cómo la figura negra y plateada que había visto desde el principio me había encontrado y corría colina abajo dispuesta a matarme, pude escuchar los pasos haciéndose cada vez más pesados y el último sonido que escucharía en mi vida sería el de metal cortando el aire; en ese instante una F en cursiva se formó en mi mente recordando al caballero fornido de antes, el metal que había cortado el aire era el de la espada T bloqueando el ataque de mi nuevo enemigo.
Ambos caballeros batallaron, el que me quería hacer daño era más delgado que el de la F, sin embargo sus armaduras eran similares excepto por el casco de mi perseguidor el cual era negro con una H en la sien acompañado con una máscara que bloqueaba por completo los ojos del portador , y una enorme P sobre el pecho.
Vi como F atravesaba varias veces al otro sujeto, pero éste resistía todos los golpes que se le propinaban hasta que finalmente F lanzó un espadazo certero contra la cabeza del enemigo, creí que lo había decapitado, sin embargo lo que vi fue únicamente su casco negro volar por los aires, puesto que una cabellera castaño oscura se liberaba sobre los hombros de P, era una mujer hermosa, bella en todo sentido con rasgos delicados cuya piel era evidentemente tersa. Su sonrisa era hipnotizante a la vez que transmitía dulzura.
P se dirigió hacia el lugar en dónde yo había huído mientras combatían, pero ahora yo no corría, me cautivaba su belleza y me quedé estático. Llegó hacia mí, asintió y luego movió la cabeza en dirección hacia F que se veía a unos seis metros, ambos caminamos en esa dirección, ella iba atrás de mí y yo unos pasos adelante. Noté cómo la herida que me había hecho D se sanaba a medida que me acercaba a F, algo que parecía imposible unos minutos antes.
Pensé que si me preguntaban por mi sueño más extraño respondería:
"Le di Tiempo al Futuro para matar el Dolor, filtré los Horrores del Pasado para quedarme con lo más bello. El Dolor y el Horror son asesinos, pero el Futuro nunca esta de su lado, es más te cura mientras te le aproximas"
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