viernes, 30 de marzo de 2012

Del cielo..

Apretando los dientes, Lencho vio hacia abajo, juntó sus pies, vio la rama lejos sobre su cabeza, y se agachó, tanto que hasta sus manos tocaron la grama. Luego contó: ¡1….2…..3! Pegó un gran salto y se estiró todo lo que pudo, tanto, que hasta le dolió la barriga, pero sus dedos quedaron todavía muy lejos de esa rama fastidiosa. Se agachó otra vez, su cabeza tocó sus rodillas, ¡1….2….3!, un salto enorme, se estiró todo lo que pudo, tanto, que esta vez le dolió la barriga y la espalda.
Lencho se sintió muy enojado con la rama y pensó en pegarle al árbol con todas sus fuerzas, pero sabía que al final sería una mala idea, y por si fuera poco, un pájaro que volaba cerca se fue a poner sobre su rama y se le quedó viendolo; Lencho tomó esto como una burla y le gritó “¡FUERA!”, en ese momento sonó una voz que dijo: “Lorenzo, por qué estas corriendo a este pájaro del árbol?, él tiene también derecho de estar allí”. Y Lencho le dijo: “Perdón papa, es que estoy celoso”, el papa de Lencho se quedó un poco confundido y le preguntó: “Lorenzo, ¿por qué estas celoso de un ave?” “Porque Dios hizo que ellas pudieran volar y nosotros no”.
“Te equivocas” le contestó su papá “Los humanos también fuimos diseñados para volar” Lencho frunció el ceño y se recordó que nunca había visto a su papa en el aire, ni a su mamá con alas. Antes que la boca de Lencho dijera alguna palabra, sintió las manos firmes de su papa en su estómago y al siguiente instante ya estaba en el aire, se sintió pura pluma, sin peso. Tenía una gran sonrisa en su cara, veía que todo era pequeño debajo de sus pies, todo a su alrededor se veía diferente. Luego de un par de vueltas, la vio, la rama fastidiosa, ahora se sentía más grande que ella, más fuerte, la tomó con sus manos y le dijo “Al fin te tengo”. Su papá se sonrió y lo cargó tan alto que Lencho se paró sobre la rama, no paraba de gritar “Lo logré, lo logré, lo logré”. “Bueno Lencho, felicidades, lo lograste, ahora te toca el aterrizaje a ti solo” le dijo s papá, Lencho se puso muy pálido, vio la altura y le dijo “No papa, no”, su papa se rio y le dijo: “Ven” y lo hizo pararse suavemente sobre la grama.
“¿Ya ves que te dije que los humanos estamos hechos para volar?” Lencho se quedó confundido y le dijo “No, papa, jaja, hicimos trampa porque me cargaste”, “No Lencho, lo que tú no sabes es que ya has volado antes” El papa de Lencho vio que él no tenía idea de qué hablaba y le preguntó: “¿Cómo se sintió llegar hasta el árbol?” Lencho se emocionó y le dijo: “No podía parar de reírme, estaba muy feliz, sentía el estómago vacío y me hacía cosquillas, como que si no pesara nada”, su papá le respondió: “Muy bien, ¿Y no tuviste miedo?” Lencho se puso serio un momento y respondió: “Si, un poco al principio, pero sabía que no me ibas a dejar caer” Su papá sonrió y le preguntó: “¿Y las cosas en el suelo? ¿Cómo se veían?” A Lencho le volvió la emoción y le dijo: “Uuuuy todo se veía muy pequeño, mis juguetes, las piedras, todo se veía pequeñito, como si yo fuera un gigante, además llegué a la rama, ¡soy invencible!” “Cálmate Lencho, jajaja, así es, fuiste invencible, pero, ¿y el aterrizaje?” “Ese si no pude papa, si me hubieras dejado solo, no sé que hubiera hecho, o me hubiera dado un buen golpe” Su papá le respondió “Tranquilo Lencho, tu sabes que nunca te hubiera dejado solo” “Si papa yo sé, pero no entiendo por qué dices que nosotros volamos, nunca te he visto volar a la oficina”
Su papá le preguntó “Cuando nació Nancy, tu hermana, ¿Cómo te sentiste?” Lencho se quedó más confundido con la pregunta y le dijo: “Pues muy feliz, la veía acostada y no podía creer que era mi hermanita, siempre quise ser el hermano mayor de alguien” “Asi es Lencho” le respondió su papá “Yo me recuerdo de ese día, a cuanta persona veías le contabas que tenías una hermana menor, ¿Y qué hizo ella para ponerte tan feliz?” “Puessss, nada, solo existir” le contestó Lencho, “¿Podías parar de reírte?” “No papa, no podía parar de reírme, estaba muy feliz” “Que bueno que Nancy te alegró hijo, además, ahora estas muy pequeño para saberlo, pero cuando estoy cerca de tu mamá siempre siento un enorme vacío en el estómago, como si no pesara” Lencho se sonrojó y le dijo: “¿Cómo cuando estas cerca de la niña más bonita de la clase?” Su papá se rio fuerte y dijo: “Exacto”.
“Lencho, ¿Cómo te sentiste cuando saliste en la obra de teatro de tu colegio?” “Papá tenía mucho miedo de que se fueran a reír de mi, pero cuando ví que tu y mi mamá llegaron, ya no tuve miedo porque sabía que ustedes no iban a dejar que se rieran de mi” “Así es Lencho, ¿sabes? yo también siento miedo. Cuando tu mamá aún te llevaba en su estómago, el Dr. me dijo que ella se iba a poner muy enfermita, allí yo tenía mucho miedo, pero tu mamá me tomó la mano y me dijo que todo iba a salir bien, y ¿adivina qué? ¡Saliste bien! jaja” Lencho se rió bastante fuerte y dijo: “Papa, ¿Y el aterrizaje?” su papá le respondió: “Hijo, no importa que tan alto vueles, o que tan pequeñas veas las demás cosas, nunca debes olvidar de donde despegaste ni de las manos que te llevaron hasta allí” Lencho no dijo nada, pero entendió todo, cuando los dos iban de regreso a la casa su papá le dijo: “Lencho, una última cosa, no le digas a tu mamá que estuviste saltando en árboles, nos regañaría a los dos..:”

Ahora Lencho es adulto y se convirtió en el Capitán Lorenzo, pilotea aviones de los más grandes, y allí, volando cerca del sol, se recuerda de la Calidez que le enseñó su padre, se siente muy cerca de él que ahora está mucho más arriba en el cielo

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