sábado, 19 de diciembre de 2015

De la digestión de una noche....

Se sentía pesado, ese sentimiento de inestabilidad había bajado por todo su esternón y se situó debajo de él, cayó en la boca de su estómago. Era una inestabilidad que se expandía, sus piernas se doblaban, estaba desorientado y sin embargo sabía que el problema no era su cuerpo, era su ideal. Ese maldito sentimiento de haberse dibujado una realidad distinta.

Cerró los ojos y se dijo a sí mismo: "te lo dije".  Error tras error, cuándo cerró los ojos sus párpados se convirtieron en un lienzo oscuro en dónde se dibujó su rostro, si su sentido autorprotector reinara, seguramente los hubiera abierto de inmediato, pero no, la contempló. Vio como su rostro se iba dibujando, cada línea, cada detalle, cada curva que tomaban los mechones libres de su pelo, el contorno de sus ojos, su nariz. Era esa suavidad de esos trazos, lo que le dolía, era su perfección, más que una característica, una herramienta de tortura tan eficaz, no ataca el cuerpo, ataca el alma. Y de pensar que esa misma tiza, esos mismos trazos se acumularon en su mente, luego se convirtieron en ese dolor de pecho, esos mareos.

Se recordó de su tren de pensamientos de ese día en la mañana, antes de ver como manos invasoras se robaban sus sueños, dos manos grandes y feas que se escurrían como víboras por su bella cintura, una sonrisa de victoria más que de felicidad en el rostro de aquel ser que le había secuestrado la vida. Sí, la vida, al menos por un tiempo. Esa fotografía maldita, esa evidencia irrefutable de la que su mente se estaba burlando ahora. ¿Por qué tenía que ser ella tan perfecta? ¿Por qué sus manos delicadas? ¿Por qué su sonrisa así? ¿Por qué era la única que lo hipnotizaba? SÍ, ÉL SABÍA QUE LA HABÍA IDEALIZADO, es como saber que te estas condenando, es autodestructivo y sin embargo, tan hermoso. El dolor existe porque hay vida, si algo está enfermo y muere es porque alguna vez estuvo vivo, no es un confort, no son palabras de aliento; sí, esas estúpidas palabras de aliento que están de más, y que están tan trilladas que ya nadie les hace caso, y sin embargo, puede que tengan razón. Pensó en el "puede que", esas palabras quieren adivinar lo que pasará, como ciegamente querer ver el futuro y contemplar algo que existirá o que no,

Terminando su ira con las palabras de aliento, el impulso de su desesperación se convirtió en puño y golpeó la almohada, había frío y sin embargo él sudaba. No tenía ganas de llorar, era todo ira y decepción, pero reinaba la incertidumbre. ¿Y ahora qué? ¿Y AHORA QUÉ??? LE GRITÓ A LA FOTOGRAFÍA CON EL ROSTRO PERFECTO. "No te va a responder" se dijo de nuevo, ella no tiene por qué.

Se llevó las manos al rostro, se sentían bien sobre sus ojos que estaban a punto de salir de su cráneo, ............sonrió, sí sonrió, no había perdido la cordura...aún. De nuevo regresó una palabra sobre la cual había pensado antes y se dijo: "todo esto es vida, sí todo esto es estar vivo, no me quiero imaginar el infierno que sería vivir en apatía". Ese sólo pensamiento le permitió pasar la noche con un sueño ininterrumpido.


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